El 8 de septiembre se conmemoran los 600 años de la muerte de Carlos III el Noble. Pero… ¿qué mujer está detrás de ese acontecimiento?
Blanca de Navarra, su hija, heredó el trono en 1425. Así que también se cumplen 600 años de su ascenso como reina, una figura fundamental que muchas veces pasa desapercibida.
Blanca no nació para reinar, pero el destino la colocó en primera línea. Fue reina de Sicilia junto a Martín el Joven y, tras la muerte de su padre, reina titular de Navarra junto a su segundo esposo, Juan de Aragón.
Su mayor legado lo marcó como madre: al morir en 1441, dejó el reino en herencia a su hijo, Carlos, Príncipe de Viana. La ambición de Juan, que no renunció a la corona, encendió una crisis que desgarraría Navarra durante décadas.
Blanca fue, en vida y en memoria, el puente entre un rey venerado y un príncipe convertido en mito. Una mujer con historia… y con muchas historias.





