El pasado domingo nos escapamos hasta este pequeño tesoro escondido que tenemos en Navarra. Y sí: cuesta creer que un lugar así siga siendo tan desconocido.
Porque Santa Criz no son cuatro piedras. Aquí hubo una auténtica ciudad romana en territorio vascón, con foro monumental, espacios públicos y una necrópolis que nos habla de una comunidad mucho más importante de lo que podríamos imaginar hoy viendo la tranquilidad del paisaje.
Lo fascinante de Santa Criz es precisamente eso: caminar entre restos romanos en mitad de un entorno casi silencioso, sin masificaciones y con esa sensación maravillosa de estar descubriendo algo que todavía conserva parte de su misterio. Porque el yacimiento sigue investigándose y continúa dando sorpresas arqueológicas.
Y además, el entorno es una maravilla. Esta zona tiene algo especial: pueblos tranquilos, paisaje suave y ese punto entre Navarra media y prepirineo que invita a bajar revoluciones.
Ahora bien. Toda excursión Kleiô necesita dos cosas: patrimonio… y comer/beber bien.
No os vayáis sin probar los vinazos que se están currando en @bodegaeslava y @eslavaterritorio. Tuvimos la suerte de catarlos hace poco y hay cosas muy interesantes moviéndose por allí.
Y ya que desde Pamplona pilla de camino: parada obligatoria en la Panadería de Aibar para comprar cosicas ricas de horno de leña. Porque una excursión navarra sin pan, tortas o pastas en el asiento del copiloto… no cuenta.
Navarra está llena de lugares así. Solo hay que salirse un poco de la ruta habitual.





