¿Hace mucho que no vas a Tudela? No hay excusa: solo por ver esta portada, el viaje ya merece la pena.
En la fachada occidental de la catedral te espera una de las joyas del románico navarro. A finales del siglo XII, en una ciudad que cambiaba de manos y de culturas, se esculpió esta gran puerta que aún hoy impresiona.
El tema es el Juicio Final, pero lo que realmente la hace única es la forma de contarlo. Las escenas de castigo a los condenados están tratadas con una expresividad y un detalle excepcionales. Demonios, gestos de angustia, cuerpos arrastrados… Todo tallado con una intensidad que no es habitual en el románico peninsular.
Pero no es sólo miedo lo que transmite: también hay orden, tiempo, enseñanza. Los meses del año, los oficios, los justos ascendiendo… La puerta era, y es, una lección visual sobre el mundo, la fe y la vida.
En la Tudela de entonces convivían cristianos, judíos y musulmanes. Era frontera, era cruce, era punto clave del Reino de Navarra. Y esta portada nos habla de todo eso: de poder, de creencias… y de arte que deja huella.





